Mi visita a Expo 2010 Shanghai
El pasado 31 de octubre cerró sus puertas Expo 2010 Shanghai, tras haber batido todos los récords de visitantes con más de 70 millones en sus seis meses de duración. Yo la visité el 29 de agosto, justo un día antes que el presidente Zapatero, quien acudió para celebrar el Día de España. Cumplí así mi sueño de visitar esta exposición, que ya compartí con vosotros cuando se inauguró, y hoy cumplo mi promesa de contaros mi experiencia y mostraros mis propias fotos. Aún no me tocaba en el relato cronológico que estoy haciendo de mi viaje a China, pero he decidido adelantarlo porque ahora la Expo está reciente y todavía caliente.

Comenzamos la visita en el Pabellón de España, conocido como "el cesto", sin duda uno de los triunfadores de la Expo. Ha recibido más de 7 millones de visitas y ha sido galardonado con la medalla de bronce por su diseño arquitectónico, un orgullo para los españoles. A continuación veis las tres salas de su interior. En la primera, de Bigas Luna, una bailaora flamenca actuaba rodeada de imágenes que transmitían pasión: fútbol, toros... La segunda sala, de Basilio Martín Patino, mostraba imágenes de la transición democrática y nuestra historia reciente. Reconozco que a mí me pareció interesante, pero que la mayoría de los chinos pasaban de largo hasta la tercera sala, la de Isabel Coixet. Allí les esperaba Miguelín, el gran muñeco-bebé que se ha convertido en el icono de nuestro pabellón y que permanecerá en el Museo de la Expo.



Seguimos en la zona europea y visitamos el Pabellón de Alemania, que a priori era también uno de mis favoritos por su moderno diseño. El recorrido interior era bastante interesante y variado, culminando en la atracción del pabellón: una sala donde el público se disponía en varias alturas alrededor de una gran bola cubierta de leds. Supuestamente la bola se movía en función de los gritos y ruidos del público, enardecido por los animadores. En realidad era todo un paripé, pero no se puede negar que resultaba bonito y original.


Llegamos al Pabellón del Reino Unido, que ha sido galardonado con la medalla de oro por su indiscutible originalidad. A continuación me veis ante esa especie de erizo indescriptible que se ha convertido en la estrella de la Expo. Después veis las fotos del interior del pabellón, denominado catedral de las semillas: las varillas de metacrilato, que desde el exterior parecen púas, albergan en su interior diferentes semillas y forman un espacio único. La luz entra por las varillas y el ambiente que se crea es muy especial, a pesar de la multitud.



Tal vez habéis visto que llevo al cuello mi acreditación, ese era otro importante aliciente para visitar la Expo. La conseguí gracias a que alguien cercano a mí trabajaba allí (ya veis que hay que tener amigos en todas partes, dicen que hasta en el infierno...) y nos permitía la entrada gratuita al recinto y el pase VIP a casi todos los pabellones. Esto quiere decir que podíamos entrar en muichos pabellones sin esperar cola, dato importante porque pudimos visitar muchos en un solo día. Todo habría sido muy diferente si no hubiéramos tenido acreditación, viendo la cantidad de gente que había y conociendo la afición de los chinos a "colarse" en las colas, que ya habíamos descubierto en el metro... Terminamos este recorrido por la zona europea con la visita al Pabellón de Rusia, cuya blanca fachada estaba inspirada en la cerámica popular. Su interior era un mágico país de ensueño, lleno de flores, sorpresas y colores, sin duda un paraíso para los niños.



La Expo de Shanghai era gigantesca, pero le faltaba algo... Yo no podía evitar compararla con la de Sevilla de 1992, que era más pequeña pero más completa: tenía tren elevado, teleférico, barcas, torre mirador... un montón de atracciones además de los pabellones. La de Shanghai tenía muchos pabellones, pero poco más, lo único que podíamos hacer era coger autobuses gratuitos para ir de una zona a otra. A continuación visitamos el Pabellón Temático, un enorme edificio que se utilizará como palacio de congresos y exposiciones. Su contenido me sorprendió muy favorablemente, pues era el más completo y coherente de todos los que vi: presentaba a una familia-tipo de cada continente y comparaba su situación en distintos aspectos como salud, educación, ocio... Una atractiva y didáctica exposición con un derroche de medios.



Entramos después en la zona de Asia, dominada por el gigantesco Pabellón de China, una enorme construcción de color rojo en la que no pudimos entrar con nuestra acreditación. No era plan hacer cola, ya os podéis imaginar la multitud que aguardaba para visitar el pabellón del país anfitrión. Sí entramos en el Pabellón de Nepal que veis a continuación, un precioso palacio lleno de artesanía local. También visitamos el Pabellón de India, aunque su interior no tenía mucho interés. Podéis verlo más abajo, con su cúpula cubierta de césped, junto al Pabellón de Arabia Saudí, ese inmenso barco con palmeras en la cubierta.



Ahora vais a ver tres fotos de los pabellones asiáticos que más llamaron mi atención por su arquitectura, aunque casualmente no pudimos visitar ninguno de los tres. En primer lugar, el Pabellón de Emiratos Árabes Unidos, diseñado por el famoso arquitecto británico Norman Foster, cuya forma imita a las dunas del desierto. En segundo lugar, el Pabellón de Corea del Sur, que ha sido galardonado con la medalla de plata de diseño (detrás de Reino Unido y delante de España) con su caprichosa forma multicolor. Por último, un detalle del Pabellón de Japón, esa especie de gusano de goma de color rosa e inevitable estilo manga.



Ya que estamos metidos en arquitectura, tengo que mostraros el Edificio de Espectáculos y Usos Múltiples que veis a continuación. Esa especie de platillo volante gigante albergó conciertos y espectáculos durante la Expo y permanecerá como una importante instalación para la ciudad de Shanghai. Ya estaba atardeciendo y llegó la hora de la cabalgata, lo que me hizo de nuevo recordar Sevilla '92. Si en aquella Expo la cabalgata era un delirio lleno de color e imaginación, en Shanghai era un pequeño desfile con unas cuantas carrozas, dragones y grupos de personas ataviadas con trajes típicos bailando danzas populares. Al menos nos sirvió para sentarnos un rato y descansar, mientras desfilaban ante nosotros grupos tan curiosos como el de esas mujeres que movían la cabeza adelante y atrás, luciendo sus largas cabelleras.



Ya había anochecido cuando llegamos a la zona americana y visitamos el Pabellón de Estados Unidos, un anodino edificio donde nos proyectaron tres películas en tres salas sucesivas. Comprendí por qué este país está donde está: saben tocar la fibra sensible del público y venden a la perfección el american way of life. Después de ver y oír hablar a Obama y Hillary Clinton, entre otros, diría que la mayoría de los chinos que nos rodeaban estaban contagiados del sueño americano y deseando emigrar a los Estados Unidos. Después entramos en el Pabellón de México, un curioso refugio subterráneo oculto bajo grandes sombrillas multicolores. Aquí pasamos uno de los mejores momentos del día, fotografiando a los visitantes que veían vídeos en los visores con forma de máscaras, logrando efectos tan desternillantes como los que vais a ver.



Cierro el resumen de este día agotador (y digo resumen porque se me han quedado fuera algunos pabellones) con la visita al Pabellón de Chile, que me sorprendió muy favorablemente. Un pabellón sobrio y elegante, cálido y moderno, con el interior de madera, formas suaves y redondeadas. Una exposición de contenidos clara y acorde con el lema de la exposición "mejores ciudades, mejor vida" que brillaba por su ausencia en otros pabellones. Y, sobre todo, lo que me pareció más logrado, un final feliz: el recorrido terminaba en un amplio espacio donde podías sentarte, disfrutar de un concierto en vivo, comprar recuerdos o probar alguno de los famosos vinos chilenos. Un perfecto colofón para un largo día en esta gran exposición.



Dedicado a mi querida amiga Gabriela, que desde su blog nos cuenta novedades y curiosidades del mundo de la ciencia. Me acordé mucho de ti al visitar al Pabellón de Chile en la Expo y por eso quería dedicarte este post. Gracias por leerme, seguirme, cuidarme y preocuparte tanto por mí.














MERCHE DIAZ SANZ dijo
Hola Carlos
Como siempre un placer para mis ojos el ver las estupendas fotos que nos ofreces, acompañadas por las no menos espectaculares explicaciones que las acompañan, eres estupendo Carlos.
Por cierto ¡¡que muñeco más horroroso, el Miguelín xd,xd!! jaja, no me gusta nada.
Mil besos guapo
5 Noviembre 2010 | 08:18 PM