Con este post cierro el relato de mi viaje a China del pasado verano, ya veis que ha dado mucho de sí... Ya os dije en mi anterior post sobre Hong Kong que esta ciudad es otro mundo y hoy os explicaré por qué. Para empezar, aunque pertenece a China en realidad es como si fuera otro país, de hecho existe frontera y en el aeropuerto tienes que pasar la aduana y enseñar tu pasaporte. También la moneda es diferente: si en China es el yuan, aquí es el dólar de Hong Kong, aunque el valor de ambas es similar.
En cuanto entras ves que la gente es diferente, más educada que en China, no se te cuela e incluso te cede el paso. Los habitantes de Hong Kong se enorgullecen de su educación y su limpieza, aunque en parte se debe a las restrictivas leyes, ya que en Hong Kong está todo prohibido. No sólo se prohíbe fumar en lugares cerrados (como ahora en España) sino que, si tiras una colilla al suelo, la multa asciende a 300 euros. Todo está lleno de señales de prohibido y en nuestro segundo día en Hong Kong lo sufriremos.
Se me ha ocurrido ir a la playa, algo inédito en nuestros viajes a Asia, pero posible en esta increíble ciudad. Al otro lado del centro y del Victoria Peak al que subimos ayer, hay playas, así que cogemos un taxi para que nos lleve a una. Nos quedamos en Deep Water Bay, la playa que acabáis de ver. El bicho negro que hay a la derecha en la foto anterior no es una hormiga, sino una mujer tapada completamente. No es que lleve burkini, como en los países árabes, no se cubre por tema religioso, sino para que no le dé el sol. En Asia la piel blanca es sinónimo de belleza, así que las chinas evitan que les dé el sol, no sólo con sombrillas sino con todos los medios a su alcance... Nosotros al ver a esta mujer, evidentemente, nos quedamos a cuadros.
Pero no es esto lo único que nos sorprende en nuestra visita a la playa de Hong Kong. Las boyas rojas y la corchera amarilla y negra que cierran la zona de baño no son para evitar que entren las barcas, sino los tiburones. Para colmo, en la playa está prohibido fumar, aunque sea un lugar al aire libre. Así pues (tened en cuenta que el verano pasado yo aún fumaba) tenemos que subir hasta la carretera, donde hay un gran cenicero, para fumar un cigarrillo... Desde luego, la experiencia es surrealista pero interesante, así pasamos la mañana hasta que abandonamos la playa y cogemos un autobús que nos lleva al cercano pueblo de Stanley. Allí visitamos un turístico mercado y después comemos en un agradable restaurante de dim sum.
Después regresamos a la ciudad de Hong Kong en un autobús de dos pisos, otra herencia británica de esta excolonia que nos traslada a Londres, aunque no por las vistas. De camino atravesamos la playa más famosa de la zona, que veis en la siguiente foto. Se llama Repulse Bay, que en español sería algo así como "bahía repulsiva", una especie de Benidorm local con gigantescos rascacielos de futuristas formas. Por fin llegamos a la ciudad y la entrada no puede ser más impresionante: vemos un enorme cementerio bajo elevados edificios que parecen emerger de la selva. De pronto, nos sentimos inmersos en el bullicio de la gran ciudad, atrapados por el tráfico y los rascacielos que lo cubren todo y no dejan ver más allá...
El autobús nos deja en Hong Kong Central, en pleno corazón de la ciudad financiera. Durante un rato volvemos a disfrutar de las sensaciones que ya vivimos ayer. Cruzamos las calles sobre modernas pasarelas que cominican entre sí los elegantes rascacielos. Los brillantes edificios se reflejan unos en los otros, consiguiendo imágenes únicas, de ciencia-ficción, que nos trasladan a otro mundo. Y es que esta ciudad no es otro mundo, sino muchos mundos. Diferentes mundos que a veces se mezclan entre sí, pero otras veces se separan en distintas alturas, compartiendo un mismo espacio pero a distintos niveles, sin mezclarse.
Cogemos el metro para volver a Kowloon, al hotel, porque esta noche queremos aprovechar para salir. Saldremos por el SoHo (South Hollywood Street), la zona más marchosa de la ciudad, llena de caros restaurantes y garitos de copas donde se mezclan los expatriados. los turistas, los locales, los ejecutivos de paso y los inmigrantes. Una mezcla que representa la sociedad multicultural de esta ciudad internacional, donde conviven muchas etnias y muchos mundos. Cuando salimos del metro nos encontramos un Kowloon que no conocíamos, otro mundo comercial lleno de gente y tiendas, pero estamos cansados y decidimos dejar esta zona para mañana, para las últimas compras. De camino al hotel pasamos junto a una peluquería canina, ya os conté que en China están de moda los perros, pues en Hong Kong parece que más aún...
Nuestro último día permanecemos en la zona continental y no cruzamos a la isla de Hong Kong, ni en ferry, ni en metro, ni en taxi por el túnel. Recorremos la zona comercial de Kowloon, un conjunto de calles llenas de tiendas y puestos, un enorme mercadillo con calles especializadas en todo tipo de mercancías. Comemos en una especie de fast-food chino situado en un primer piso, rodeados de gente por todas partes. Acabamos en un centro comercial colosal, que ocupa un rascacielos entero, en cuyo interior hay una escalera mecánica de proporciones de vértigo. Un perfecto resumen de esta ciudad de récord, que compite continuamente consigo misma por lograr nuevas marcas. En lo alto de la escalera gigante comienza una espiral interminable...
Es en lo alto de esta espiral, llena de tiendas de todo tipo, donde de nuevo nos trasladamos a otro mundo, en este caso a la capital nipona, mi amada Tokyo. Estamos ya en septiembre y los colegios han empezado, nos rodean montones de grupos de colegialas con uniformes imposibles y bolsos talla XL, que parecen salidas de un manga japonés, incluso nos saludan con los dedos como en aquel país. Yo no puedo parar de perseguirlas con mi cámara, me invade un momento Charlitorialist que me acompaña hasta la calle, hasta que salimos del centro comercial y vuelvo a la realidad.
Paseamos hacia la costa y llegamos a un icono de la ciudad: el Hotel Peninsula, sinónimo del lujo en Hong Kong, donde tantos famosos se han alojado desde hace siglos. Aunque le ha crecido un moderno añadido, sigue conservando el encanto de antaño. Entramos en su famoso café, pero me tengo que conformar con hacer una foto porque hay cola para sentarse, supongo que se ha convertido en reclamo turístico. En las galerías podemos disfrutar de los escaparates de todas las marcas de lujo, que tienen aquí sucursal, aunque no son las únicas de esta zona llena de tiendas de lujo.
Seguimos caminando y, cuando empieza a atardecer, llegamos a la Avenida de las Estrellas, un paseo marítimo ganado a la Bahía, dedicado al cine de Hong Kong. Esta industria tiene gran importancia aquí, gracias sobre todo al mítico Bruce Lee, que tiene aquí una estatua que se recorta frente al skyline de Hong Kong. También tiene una estrella con su nombre en el suelo, al igual que otros ídolos del cine local como Jackie Chan o el director Won Kar Wai. El paseo es agradable y la vista preciosa, aunque la neblina impide apreciarla con nitidez. Un curioso barco navega ante nosotros y termina de trasladarnos al fabuloso mundo del cine. Dedico estas fotos a mi amigo Natxo, mi fiel lector y fan del actor que veis a continuación.
Cierro este post con un par de imágenes más, con la nostalgia del que llega al final de un viaje, en este caso de mi viaje a China del pasado año. Viajar es recorrer mundo y conocer mundos, en esta cosmopolita ciudad he podido hacerlo. Acabo con una breve incursión en el mundo de la moda, y es que en el enésimo centro comercial de la ciudad, en un bello paraje plagado de tiendas de lujo (a continuación podéis comprobar que no mentía, que aquí abundan) hay una novia y un novio posando. Pensaréis que es una pareja de novios haciéndose fotos el día de la boda, pero os aseguro que no es así por la parafernalia (cámaras, estilistas y demás) que hay alrededor. Bueno, en mis fotos no se ve esa parafernalia, así que os podéis quedar con estas tiernas imágenes llenas de amor y delicadeza que me sirven para poner un bonito punto final.


Gracias Carlos.
Me encanta la foto y me alucina Bruce Lee.
Y el paseo maritimo Yakie Chang!!!!!!
Y flipe con Nathan Road.
Como me gusta leerte amigo!!!!!!
Te diré, Carlos, que ciudades como ésta que nos muestras me intimidan...me provocan una sensación de ahogo y peor aún después que leí un post con una noticia que yo desconocía y que me impactó muchísimo. Te dejo el enlace para que sepas de qué te escribo. Besos http://terrorismoambiental.espacioblog.com/post/2011/02/15/la-ame... #c5364014
definitivamente tus ojos vieron maravillas te dejo un abrazo mi carlitos y un agradecimiento muy grande por que por medio de tus post he podido viajar contigo a eseos lugare sno mentiras conocer un poco mas sobre esa cultura y enviadiarte por tus vacaciones de verano...un beso
Por representar lo opuesto a mi ideal de entorno vital, Hong Kong ha ocupado siempre uno de los últimos puestos en mi lista de lugares de interés. Lo imagino agobiante, inhumano, lleno de gente estresada, turismo con furor consumista y ni una sola zona verde. Sin embargo, tal y como describes vuestro viaje y a la vista del abundante material gráfico, francamente creo que es un destino a considerar.
Gracias por los comentarios, amig@s!!!
Mukaro, creo que te gustaría Hong Kong. A mí me suelen gustar las ciudades y esta me ha encantado, tenía muchas ganas de visitarla y no me ha decepcionado. Porque es una ciudad variada y cosmopolita, con una situación y un entorno natural únicos (como tu amado Río de Janeiro) y una arquitectura puntera a la vanguardia mundial!!!
Besos
Charlitox:
Un relato alucinante y real de Hong Kong, es de esas ciudades que desearía conocer, aunque no vivir en ella; es que las muchedumbres me abruman.
Felicitaciones.
Un abrazo
Maravilloso!! lo ha sido viajar contigo allí.
A donde vas la próxima vez? y es que sé que lo vivirás a tope,lo que veas y respires y lo disfrutaremos luego contigo,con la generosidad que derrochas con nosotros.
Besicos guapillo
Me gusta no, me encanta! Amo las ciudades grandes, las tiendas, gente arriba y abajo confudiéndose con el tráfico, los edificios que nunca acaban...una pena que tuvieses esa neblilla, pero aún así nos hacemos una idea perfecta de cómo fué tu visita gracias a tus fotos ;).
Cuál será tu próximo destino?
Besets!
Increible, la comida, las estructuras, los paisajes naturales, la educacion sobre todo, asi puede ser una isla con poco que ofrecer con educacion los espacios cambian definitivamente, muestran al mundo como deberia ser, con sociedades organizadas que se preocupen entre si.
Saludos Carlos, gracias por compartir tu aventura.
buen inicio de semana.
Gracias de nuevo por los comentarios!!!
Si no habéis leído mi primer post sobre Hong Kong (la ciudad vertical) os recomiendo hacerlo, para que tengáis una visión completa sobre esta interesante ciudad. María, cada vez se confirma más que tenemos muuuuchas cosas en común... Qué curioso!!! Cuál será mi próximo destino??? No tengo ni idea, hay tantos lugares esperando mi visita...
Besos
Menudo viaje te pegaste.... sí tengo tiempo revisaré tus post para leer más curiosidades como estas de primera mano. curioso que hong kong tenga su propia moneda! habla muy mucho de lo que es el mercado y como cuidan el capital por allí. a mi me chifla su comida!! saludos
gracias por el viaje!!!! pero yo opino como Gabriela, ya sabes......aunque no deja de sorprender el hombre cosmopolita y sus creaciones grandiosas...¿como será Dubai o Katar? que peligro miedo me dan los hombres.....acabando con cualquier tipo de vida natural....
Utrella!!!
Que guapada de ciudad...
Y las fotazas, de lujazo. Por curiosidad, cuantos gigas gastaste en todo el viaje? Seguro que unos cuantos...Impresionante la foto del cementerio.
Con el cierre del viaje, me he acordado que me queda un post al menos sobre Cuba. Un día de estos, pongo fin tambien a mi viaje por esa preciosa isla.
Un saludote