Raro, raro, raro
Sí, así me siento, tres veces raro. Porque ya he acabado con lo que ocupaba todo mi tiempo, pero sigo sin poder escribir en mi blog. No se me ocurre nada, tengo la mente en blanco. Supongo que llevo tantos días escribiendo tanto (aunque no aquí) que me he quedado vacío, sin ideas, sin fuerzas... Aun así tenía que publicar hoy, no podía dejar pasar más días, así que voy a publicar algo que se me ha ocurrido, una de esas ocurrencias que salen de mi cabeza. Estos días, como los tres raros, hay tres acontecimientos que ocupan los medios de comunicación. Tres acontecimientos muy diferentes en tres ciudades distintas, que yo he visitado recientemente por el mismo orden en el que tienen lugar estos hechos. Evidentemente, no quiere decir nada, es pura casualidad, pero a mí me encanta analizar estas casualidades y me parece raro, raro, raro.


Estas dos fotos ya las publiqué hace algún tiempo en mi blog. Las hice cuando visité Marrakech entre 2008 y 2009. Son de la plaza de Yemaa el Fna, el centro de la ciudad, donde se concentran todos los turistas y los locales, donde pasa todo y se vive la vida. Justo aquí está el Café Argana, uno de los muchos que rodean la plaza, tal vez donde yo mismo estuve sentado, desde donde hice la primera foto, o quizás donde estaba la terraza desde la que hice la segunda. Hace dos días, el pasado jueves, hubo aquí un terrible atentado que dejó más de quince muertos. Una bomba explotó rompiendo la paz y la vida de esta plaza, haciendo daño dondo más podía doler en un país que se enfrenta a un futuro incierto, inmerso en un mar de cambios, como todo el mundo árabe. El terrorismo, venga de donde venga, ataque donde ataque, siempre es terrible.


Estas dos fotos también las he publicado ya en mi blog, cuando volví de Londres, ciudad que visité en mayo de 2009. La capital británica se convirtió ayer en la capital del mundo, porque allí tuvo lugar una boda real que atrajo a la atención de millones de personas. Yo no vi nada, pero muchos la vieron por televisión y pudieron seguir el recorrido de los recién casados desde la Abadía de Westminster (en la primera foto) donde se celebró la ceremonia religiosa, hasta el Palacio de Buckingham (en la segunda foto) donde se celebró el convite y la fiesta. El mismo recorrido que hice yo hace justo dos años, el que ahora tanta gente ha seguido con lágrimas en los ojos, pero no de pena ni de rabia o impotencia como en Marrakech, sino al contrario. Porque esta noticia provoca ilusión y alegría en mucha gente, algo que yo no puedo entender, la verdad.


Cierro con estas dos fotos, que también fueron publicadas ya en este blog hace poco más de un año, cuando visité Roma. En ellas podéis ver la Basílica de San Pedro, por fuera en la primera foto y por dentro en la segunda. Aquí, en el Vaticano, tendrá lugar otra ceremonia que probablemente será multitudinaria. Incluso conozco a una compañera de trabajo que estará mañana en la famosa plaza que veis arriba llena hasta la bandera. Mañana no cabrá aquí ni un alfiler, porque se celebra la beatificación de Juan Pablo II, como supongo que sabréis. Bueno, si no lo sabéis, supongo que os quedaréis tan sorprendidos como me quedé yo hace unos días, cuando me enteré. La verdad, no me interesa lo más mínimo esta noticia, pero estoy seguro de que se hablará de ella más que del atentado de Marrakech, porque así es el mundo en que vivimos: raro.













gabriela dijo
Tienes razón en lo sorprendente que es comprobar la importancia que se le da a las noticias, habiendo algunas que no nos llaman ni la atención, otras que sólo merecen una crítica, y otras que valen la pena de ser destacadas.
Cuando hace dos días ví en CNN lo del atentado, lo primero que se me vino a la mente fueron tus viajes y el comentario que hizo el Colegui hace poco...Francamente sentí un gran escalofrío recorriéndome, porque donde menos lo esperas, sucede una tragedia, y lo que encuentro peor es que "ya es costumbre"...la noticia se lee...y chao.
En cuanto a la beatificación, ya te dije una vez que íntimamente le agradecí al Papa su intervención para parar la casi guerra en que estábamos metidos... pero esto de ahora no me pone contenta, porque Juan Pablo II dejó pasar y ocultó los abusos de curas pedófilos, permitiendo que siguieran ocurriendo. No hizo nada por impedir que sufrieran otros niños, adolescentes y sus familias. Por el contrario, a algunos curas los mandaron lejos para que siguieran en lo mismo...
Y lo del matrimonio...No entiendo cómo hubo tanto canal de televisión que le dedicó horas a hablar y hablar de lo mismo, siendo que cuando están entrevistando a alguien interesante, o dando una noticia , salen con esto de que "se acabó el tiempo" ... y chao. Para mi gusto, esta noticia no daba para más que una nota de prensa.
Como siempre, uniste muy bien esta trilogía, Charly.
Besos.
30 Abril 2011 | 10:37 PM