Camino Soria
Hace tiempo que quería conocer Soria, la capital de provincia más pequeña de España, capital de la provincia más despoblada del país. La ciudad que acogió a dos poetas cumbres de la literatura española, como Bécquer y Machado, y que acoge obras cumbres de la arquitectura románica, como vais a poder ver aquí. Hace casi un mes cumplí por fin mi sueño: me escapé un fin de semana a esta pequeña ciudad castellana, en busca de la paz y la tranquilidad que necesitaba.



Llegamos el viernes por la noche y nos alojamos en el magnífico Hotel Soria Plaza Mayor, lo que nos permite disponer de un fabuloso balcón sobre la plaza más bella de la ciudad, desde el que seremos testigos de los acontecimientos que le dan vida. La plaza tiene su encanto de noche, iluminada por luces amarillentas, pero también por la mañana, cuando la ilumina el sol que quiere salir entre las nubes. En una esquina de la Plaza Mayor, Leonor (esposa de Machado) nos ofrece asiento.



El entorno es espectacular: nos rodean montones de palacios e iglesias de piedra arenisca y color pardo, que me recuerda a la de Salamanca. Bajamos desde la Plaza Mayor hasta nuestro primer destino, cuya puerta acabáis de ver: la Concatedral de San Pedro, una gran iglesia mezcla de estilos gótico y renacentista. Está levantada sobre una vieja colegiata románica, de la que sólo se conserva el claustro, una joya absolutamente maravillosa, como podéis ver a continuación.



Siempre me ha maravillado la perfección de los claustros románicos, la serenidad que transmiten. Reconozco que al caminar por un claustro románico tan bello como este siento algo espiritual en mi interior. Las piedras hablan y más aún los historiados capiteles, todos diferentes, todos hermosos. La pena es que no podamos pasear por este claustro indefinidamente porque sólo tiene tres lados, ya que el cuarto desapareció al levantarse la nueva iglesia, como podéis ver a continuación.



Cruzamos el caudaloso río Duero, bajo grises nubarrones que amenazan tormenta. Llegamos hasta la iglesia de San Juan de Duero, situada junto a la orilla del río, rodeada de una frondosa arboleda. El exterior está medio en ruinas, pero al cruzar la puerta que habéis visto nos damos de bruces con algo único en el mundo. Había visto este claustro en los libros de arte del colegio, pero en vivo y en directo su belleza supera todo lo imaginado. Desprovisto de techo y de suelo, sólo quedan los arcos.



Como veis, este maravilloso claustro tiene arcos de los más variados estilos, fiel reflejo de la mezcla de culturas que imperaba en Soria en la Edad Media. Comienza a llover con fuerza y hemos de resguardarnos en la oscura y misteriosa iglesia, donde un vídeo explicativo habla de la convivencia entre cristianos, árabes y judíos. Dos curiosas capillas rodean el altar mayor, una de ellas coronada por una cúpula y la otra por una pirámide. En un capitel, vemos un Nacimiento con todos sus personajes.



Permanecemos un rato en la iglesia hasta que para la lluvia y cruzamos de nuevo el Duero para volver a la ciudad. Con este tiempo no nos arriesgamos a seguir caminando hasta la ermita de San Saturio y el monasterio de San Polo, otra vez será. Desde el puente vemos el Parador, situado en lo alto de una colina que domina la ciudad. Comemos en el magnífico restaurante Casa Augusta, situado en la Plaza Mayor, desde donde somos testigos de algo inaudito y sorprendente.



En pocos sitios he comido tan bien como en Soria, así que en parte esto se puede considerar una escapada gastronómica. Mientras damos buena cuenta de unos deliciosos torreznos y de platos con nombres tan poco atractivos como "manitas de cerdo sucias" y "pecho de cordero podrido" vemos como unos jóvenes se bañan en la fuente en calzoncillos, al son de la música de la tuna. Evidentemente, es el bautismo de los novatos, y es que en Soria se celebra una convención de tunos...



Por la tarde, seguimos con nuestra ruta por el románico soriano. En primer lugar habéis visto la iglesia de San Juan de Rabanera, un templo románico "de libro". Las otras dos fotos corresponden a la impresionante fachada de la iglesia de Santo Domingo. En la primera veis el rosetón, la torre y el Seat 127 que hace juego con la piedra, tanto en color como en antigüedad (es broma). Sobre estas líneas veis el detalle de la increíble portada románica, donde se representa la Biblia al completo.



Habéis visto el elegante Palacio de los Condes de Gómara, de estilo renacentista. Después, una estatua de Machado, de las muchas que hay por la ciudad. Si os fijáis en la foto que hay detrás comprenderéis la postura del poeta y la de su mujer, en la escultura que os mostré antes. Terminamos nuestro paseo por la ciudad y volvemos a nuestro hotel. Desde el balcón vemos los curiosos personajes que toman la plaza: una despedida de soltero amenizada por una banda, muchos tunos...



Cierro este post con la foto que acabáis de ver, que parece la portada de un disco de hace décadas... En realidad, estos músicos que parecen los Blues Brothers son tunos portugueses invitados a la convención. Ya veis que son más discretos y sobrios que los españoles, al menos en el atuendo. Es sábado por la tarde, aún me queda por contaros el domingo, pero eso será en otro post diferente, en el que ya os anuncio que cambiaré el color pardo por el verde y el gris por el azul.












kilifa dijo
Espero que todas estas fotos que nos pones siempre, las tengas bien guardaditas. Me dá envidia sana la gente que puede salir de vez en cuando, y documentar despues sus escapadas.
Si encima de poder ver las imagenes, nos haces una estupenda crónica, ya es lo más de lo más-.
Soria es precioso. Y dicen que si, que se come genial.
besos guapetón
10 Junio 2011 | 07:23 AM