Mientras se acerca el ansiado momento de emprender mi viaje anual a la otra punta del planeta, sigo compartiendo con vosotros mis últimas escapadas por España. Ya os conté de refilón en mi post anterior que recientemente estuve en Mallorca, fue concretamente en el puente del Corpus Christi, a finales de junio. Por supuesto, disfrutamos de la playa y visitamos alguna que otra cala, pero lo que hoy os traigo es un paseo por el casco viejo de la bella capital de la isla: Palma de Mallorca.

Hemos comenzado nuestra ruta por el Paseo del Born, el más exclusivo de la ciudad, donde se acumulan las tiendas de marcas de lujo, ubicadas en elegantes palacios que parecen italianos. Las esfinges de estilo egipcio que abren el paseo le dan un toque de exotismo cosmopolita, al igual que la mezcla de gente local y extranjera. Al internarnos por las calles adyacentes nos sorprende encontrar multitud de iglesias de diferentes estilos, desde el gótico al Renacimiento, así como hermosos edificios y palacios de estilo modernista.

El palacio modernista que acabáis de ver nos sorprende por su belleza y porque parece arrancado del Paseo de Gracia barcelonés. Resulta que en este edificio, que en su origen fue un hotel, tiene hoy su sede el CaixaForum de la capital balear. Lo descubrimos por casualidad, pero parece que el destino nos ha traído hasta aquí, pues este centro cultural muestra una exposición sobre Camboya, que es precisamente uno de los países que visitaremos en nuestro próximo viaje veraniego. Por supuesto, entramos a ver la exposición.

Salimos impactados de la exposición, que muestra fotografías de niños mutilados por las minas que inundan este precioso país, precisamente el de mayor porcentaje de población infantil del mundo. Ya ha anochecido y caminamos de vuelta al coche alquilado, que he dejado en un aparcamiento público. Me sorprende la escultura que vais a ver a continuación y decido fotografiarla. Me parece un curioso homenaje al perroflauta, que demuestra que estos personajes con perro y flauta existen desde hace muchos años, quizá siglos...

Hemos pasado directamente de la noche de nuestro primer día en Palma a la mañana de nuestro último día, cuando seguimos nuestro paseo por las calles del centro de la ciudad. Hemos aparcado el coche en La Rambla, junto a la iglesia que acabáis de ver. Este paseo arbolado lleno de puestos de flores se abre con las estatuas de dos romanos. Pasamos junto al Teatro y nos sentamos en la terraza del horno donde compraremos las deliciosas ensaimadas que llevaremos a Madrid, siguiendo la tradición.

Subimos las escaleras que habéis visto y entramos en un barrio increíble, que a mí me recuerda a Nápoles, aunque no conozco esta ciudad italiana. Supongo que se debe a las calles estrechas, las fachadas desconchadas y las contraventanas de madera. Nos devuelven a Palma los edificios modernistas como el que veis a continuación, de fachada tan intrincada como el tronco del olivo centenario que veréis después. Decora una plaza de este barrio, sin duda el más monumental de la ciudad, plagado de edificios oficiales.

Acabáis de ver una iglesia gótica de las muchas que hay en Palma y en otras ciudades. Lo que sorprende de la capital balear es la gran cantidad de edificios civiles de estilo gótico, como el que habéis visto antes. Esto sucede también en Valencia y Barcelona, es algo típico de esta zona. Y otros elementos muy típicos del casco viejo de Palma de Mallorca son los bellos patios de las casas y los palacios, a los que el turista se puede asomar desde la puerta. A continuación veréis tres, pero son centenares los que se pueden ver por aquí.

Nos cuenta un hombre mayor, vecino de Palma, que estos hermosos palacios están hoy en manos de los corruptos que se han enriquecido en los años de bonanza y burbuja inmobiliaria, en los que esta ciudad gobernada por el PP se hizo famosa por casos como el Palma Arena. Dice que es un secreto a voces, pero en esta isla todo es hacia dentro y más en esta ciudad, donde la gente vive en sus patios, ocultos tras las fachadas, donde pocas calles se abren al mar, que está al lado pero parece tan lejano...

Por fin llegamos a la Catedral, que se alza inmensa como un buque, sobre la muralla desde la que se divisa toda la bahía de Palma. En el puerto, a lo lejos, los grandes cruceros parecen el reflejo actualizado de la mole gótica. Es domingo y podemos entrar gratis, pero no podemos disfrutar mucho del interior ni detenernos a observar la intervención de Miquel Barceló en el Altar Mayor. Va a comenzar la Misa, así que los turistas somos expulsados sin miramientos de la nave, que abandonamos cruzando el claustro renacentista.

Supongo que estas imágenes os habrán sorprendido, tanto como me sorprendió a mí este lugar que no conocía. Se trata de los Baños árabes, que están cerca de la catedral, junto a un hermoso y acogedor jardín. La belleza de los arcos de piedra y ladrillo me transportan a la Edad Media y a las diferentes culturas que aquí convivían. Este barrio resulta menos señorial y más popular, aquí fotografío el edificio con el que cierro este paseo por Palma. Algo completamente diferente a todo lo que hemos visto, que nos traslada a otros lugares más alternativos y actuales. Algo que nos hace pensar que, tal vez... ¡otra Palma es posible!