Seguimos nuestro recorrido por el centro de Vietnam, con el trayecto desde Hue hasta Danang por la carretera de la costa. Se trata de una preciosa vía que discurre entre verdes montañas, aunque al principio el viaje se hace pesado. El tráfico es muy intenso y no hay alternativa, así que el atasco es constante, como veréis en la primera foto. Luego la cosa cambia, porque se ha abierto una autovía que atraviesa las montañas por túneles, de modo que casi todo el tráfico toma la vía rápida. Nuestro coche continúa por la vieja carretera, lo que nos permite disfrutar del maravilloso paisaje en absoluta soledad. Vemos pequeños pueblos y playas de arena fina y blanca.
Ascendemos un puerto impresionante, rodeados de una inmensidad verde y azul. Vamos casi solos por la carretera y nos sorprende ver a algunos ciclistas que se atreven con el ascenso. En lo más alto paramos, junto a una fortificación en ruinas, utilizada en pasadas guerras. Es obligatorio parar aquí para ver las vistas, así que hay una legión de vietnamitas tratando de vender algo a los turistas. Mientras hacemos fotos van llegando los ciclistas, que resultan ser australianos. Evidentemente, llegan agotados, sudorosos y sofocados, pero aun así mantienen su simpatía. A lo lejos, frente a nosotros, al otro lado de la bahía, resplandece la ciudad de Danang, que parece bonita y moderna.
Bajamos de las montañas y llegamos a la ciudad de Danang, que de cerca no es tan bonita y moderna como parecía desde lejos. Según nos acercamos y la atravesamos pienso que sería una buena capital para Vietnam por su situación en el centro del país, junto al mar, con un importante puerto y un moderno aeropuerto. Creo que la ciudad tiene posibilidades, pero hoy por hoy lo único que tiene interesante es el Museo de escultura Cham. Hacemos una parada para visitar este importante museo donde se conservan los restos más notorios de esta vieja civilización vietnamita. Afortunadamente, los franceses crearon el museo a comienzos del siglo XX y salvaron estas valiosas esculturas.
Nos impresiona la belleza de estas esculturas, que nos recuerdan a algunas que vimos en la India. Sobre todo nos asombran porque hasta ahora no habíamos visto casi nada antiguo en Vietnam. La civilización cham tuvo su apogeo en esta zona entre los siglos X y XV, pero sus yacimientos más importantes como Myson han sido arrasados por las guerras. Sin embargo, estas esculturas se han salvado y su estado de conservación es admirable, lo que nos permite disfrutar de su belleza. No nos cansamos de recorrer las salas de este museo, donde nos aguardan sorpresas sin fin: hombres, dioses, monstruos y animales conviven aquí en perfecta armonía y compiten por llamar nuestra atención.
No puedo evitar el buscar referencias y encontrar semejanzas cuando admiro estas bellas esculturas. Así, veo a Ganesha, el dios-elefante hindú, o al guerrero haciendo la postura de yoga del arco en el relieve que habéis visto. También la diosa de grandes senos que me recuerda al arte africano, o el gracioso león que acabáis de ver, y que sin duda sujetaba un edificio o parte de él. También está la Garuda, el pájaro-quimera símbolo de Indonesia, y otros dioses y monstruos. Pero lo que más me sorprende es lo que vais a ver a continuación: no me podéis negar que este elefante sirvió de referencia al mismísimo Walt Disney para dibujar los paquidermos que aparecen en El libro de la Selva.
En el museo no sólo hay esculturas, sino que también hay otros restos de antiguas civilizaciones, como los cántaros que habéis visto. Algunos están llenos de viejas monedas, como si se hubieran usado de hucha... También hay muebles y cacharros de cerámica más modernos, pero los auténticos tesoros del museo son sus preciosas esculturas. Terminamos nuestra visita y subimos de nuevo al coche pare seguir el viaje. Vemos modernos estadios y edificios en construcción que muestran la pujanza de esta ciudad. Después circulamos junto a la costa y la famosa playa de China Beach, donde se están levantando gigantescos hoteles y resorts de lujo para atraer el turismo internacional.
Nuestro conductor nos para en la tienda que acabáis de ver, que nosotros recorremos estupefactos... ¿Se cree que vamos a comprar una fuente o una estatua gigante? Le decimos que no somos rusos ni tenemos palacio, pero es que esto es lo que se lleva aquí. Estamos en las Montañas de Mármol, varios promontorios de los que se extrae esta piedra, así que hay montones de tiendas como esta. Paramos a los pies de una de las montañas, que es la que vamos a visitar. Hay unos horribles ascensores, pero nosotros preferimos subir andando por la escalera, lo que resulta más bucólico y también más cansado. Nuestra primera parada es a los pies de un blanco y elegante Buda.
Aquí empieza una ruta por la montaña que recuerda a una visita a un parque de atracciones, o un parque temático de tema chino. Vuelvo a pensar que Vietnam es como yo pensaba que era China, pues no visitamos nada tan chino como esto el año pasado en el gigante asiático. Esta montaña está llena de templos, budas, cuevas y pagodas de cemento, que parecen recién construidas. Dentro de las cuevas hay estatuas de buda, pero no hay luz, así que resulta bastante difícil verlas, y más conforme avanza la tarde. El conjunto es de lo más kitsch, pero también de lo más entretenido. Y entre tanto turista, los monjes tratan de seguir a sus quehaceres como si nada, sin alterarse en absoluto.
Seguimos el camino que serpentea por la montaña, arriba y abajo, ofreciendo continuas sorpresas. Lo más curioso es la propia montaña, con sus cuevas y su extraña vegetación: los árboles cuelgan y se agarran a las paredes, con sus ramas y raíces formando lianas imposibles. En lo más alto de la montaña, una mujer con una chepa tremenda abre cocos a machetazos, es el momento ideal para descansar y refrescarse bebiendo agua de coco. Compramos un par de cocos tras el regateo de rigor, y nos sentamos junto al resto de los turistas a beber de su interior con ayuda de una pajita. La verdad es que es una delicia y nos refresca, justo lo que necesitábamos para seguir el camino.
Comienza a anochecer y cada vez hay menos luz, de modo que todo adquiere un aire misterioso y terrorífico. Aceleramos el paso para llegar abajo antes de que anochezca del todo, incluso tememos perdernos en la oscuridad. Al bajar encontramos otro templo y, frente a él, los jóvenes monjes hacen deporte. Juegan con una especie de "mosca" de bádminton, con plumas, pero se la pasan con el pie sin que toque el suelo. Parecen divertidos y sudan, como nosotros que seguimos caminando a buen ritmo. Por fin llegamos a los pies de la montaña y buscamos a nuestro conductor, que nos esperaba preocupado. Subimos al coche y partimos, dejando atrás estas curiosas montañas.


Que hermosisimas fotos amigo y que hermosos relatos de tus viajes.Este a Vietnam me ha maravilladon o me maravilla,porque seguro que queda mucho por contar,por darnos.Tú sabes respirar cada minuto la vida y buscar belleza donde te halles,en cada piedrecilla del camino,la mas fea.
Estoy muy orgullosa de ser tu amiga y de que me lleves a esos sitios,con esas perspectivas tuyas,con lo que transmites y recojo,se recoje.
Besitos a mi Charlitox.
¡Que precioso post ! Seguro que lo veré varias veces, porque son muchos los detalles, y tan bien contados, que una se imagina ir a tu lado subiendo por esa escalera endiablada, con peldaños irregulares y por eso muy cansadores, o bajando en medio de la penunbra, casi oscuridad...
De verdad, cada salida es una aventura, y la próxima vez que vayas, prueba ese ascensor...jeje.
La verdad es que yo no me imaginaba la modernidad en Vietnam...esos edificios recién construidos, y un poco más allá los monjes haciendo lo de siempre, en su mundo...Las esculturas rescatadas, que representan la historia , y las que se hacen ahora en las canteras, para "exportar"...
Es de agradecerte este relato porque nos metes a todos en en el coche y vamos admirando todo lo que nos rodea porque además, con tu "ojo fotográfico" haces hincapié en lo importante, en lo destacable, y nosotros ponemos atención gracias a tí, así que eso se agradece también.
Besos mil.
Muchísimas gracias, queridas amigas, por vuestros generosos comentarios!!!
Me animáis a seguir contando mi viaje, aunque cada vez me cuesta más ponerme a escribir, seleccionar las fotos y hacer el esfuerzo de recordar... Todo esfuerzo se ve recompensado por respuestas tan positivas como las vuestras!!!
Mil besos
Muy guapo!!
Me ha gustado especialmente ese dragón del museo tallado en piedra.... Como siempre el nivel dos de tus documentales se mantiene muy alto. De veras enhorabuena por tu blog.... Aunque pueda sonar a lo de siempre .... Saludos
Ejem...
Muchas gracias, QQ y erre, menos mal que me ha llegado tu comentario por mail, porque aquí no salía...
Me dais ánimos para seguir relatando mi viaje!!!
Salu2