Llego con este capítulo al final de mi relato vietnamita, aunque aquí no se acaba mi viaje, todavía falta lo mejor... Desde Saigón, o mejor dicho Ciudad Ho Chi Minh, hacemos una excursión de dos días al Delta del Mekong, la zona más húmeda y fértil del país. El río Mekong, antes de desembocar en el mar, se divide en multitud de brazos que inundan una vasta extensión, perfecta para el cultivo de arroz. En las zonas más vírgenes, la jungla invade todo, como hemos visto en tantas películas sobre la Guerra de Vietnam (de ahí el título del post).
Nos llevan en coche hasta un embarcadero donde subimos a una barca para recorrer algunos de los muchos canales que se cruzan en la zona. En este primer vistazo comprobamos que las barcas y canoas sirven de medio de transporte de pasajeros y de todo tipo de mercancías, como habéis visto en las fotos anteriores. Aquí se vive en el agua o en cabañas y casas a medio construir, en la orilla de los ríos y canales. Todo es verde, húmedo y frondoso, pero más aún lo es en nuestro siguiente periplo acuático, en un campamento del Vietcong.
Habíamos huido durante todo el viaje de las referencias a la famosa Guerra de Vietnam, pero de pronto nos vemos dentro de ella. Nos llevan a este campamento y nos montan en una barca minúscula, conducida por una mujer vestida de negro. Navegamos en silencio por la jungla pantanosa que hemos visto en tantas películas y nos trasladamos a Apocalypse Now, Platoon o Depredador. Por si no nos sentimos bastante Charlies, después de la ruta acuática recorremos la zona a pie, descubriendo las cabañas y los búnkers minúsculos.
El ambiente es pegajoso y estremecedor, como queda patente en estas fotos. Los restos de la guerra, tan reciente y tantas veces vista en el cine, nos trasladan a los años 70 del pasado siglo. Aquí se libraron batallas entre los norteamericanos y los vietnamitas del Norte, las tropas comunistas del Viet Cong que los americanos llamaban en clave Victor Charlie, de ahí el nombre que hizo famoso Sylvester Stallone en Rambo... Para salir de este sórdido ambiente nos llevan a Can Tho, la ciudad donde pasaremos la noche.
Can Tho es la ciudad más grande del Delta del Mekong y se sitúa a orillas del río Hau, que habéis visto al fondo en la primera de estas fotos, tomada desde la ventana de nuestro hotel. Salimos a dar una vuelta por la ciudad y vemos que es bastante próspera, se nota que esta zona es más rica que el resto del país. Al anochecer, los edificios iluminados nos recuerdan a las ciudades chinas, es hora de buscar un restaurante para cenar. Nos decidimos por uno recomendado en la guía donde se sirve serpiente, el plato típico local.
No nos conformamos con probar la serpiente, sino que pedimos el menú basado en este reptil. Así, de primero tomamos un rollito de serpiente y de segundo un guiso del mismo animal. Sinceramente, reconozco que no me gusta mucho ninguno de los dos platos, aunque tal vez sea porque en el rollito, además de serpiente había un pelo largo y negro (supongo que de la cocinera). De vuelta al hotel, paseando junto al río, vemos una gran estatua de Ho Chi Minh y un hombre practicando la medicina tradicional a otro en plena calle.
La mañana siguiente comienza con una excursión en barco hasta un mercado flotante, que a priori nos sonaba como algo encantador, probablemente porque recordábamos los bellos mercados acuáticos birmanos. De camino vemos una gasolinera donde los barcos paran a repostar. Cuando llegamos al mercado nos sentimos defraudados, pues no es como esperábamos. Los asistentes, desde barcas grandes y pequeñas, venden y compran frutas y hortalizas. El río tiene un color pardo y la basura flota por todas partes...
Después nos llevan hasta una granja para que veamos de cerca los cultivos de frutas y verduras de todo tipo. Ya os he dicho que esta zona es muy fértil y aquí crecen muchos productos exóticos. En la primera de estas fotos habéis visto el curioso árbol de la deliciosa fruta del dragón o Dragon Fruit. En la segunda veis las gigantescas frutas cuyo nombre ni siquiera recuerdo... Vemos lotos y palmeras de todo tipo y nos despedimos de esta zona y de este post con esa silueta humana que se pierde junto a su bicicleta en la verde vegetación.


Espectacular, exótico, húmedo, verde, plantas de hojas enormes, diferente a todo lo conocido, sin duda, pero me nacieron preguntas muy normales...al ver esas casas a orillas de los ríos del delta...¿de adónde sacan el agua para beber? ¿adónde van a parar los desechos biológicos de los habitantes? ¿pescan ahí mismo?
Cuéntanos a qué se parece el sabor de una serpiente...¿se parece al pollo?
Preciosas fotografías, y lo mejor, no vistas anteriormente, es decir poco o nada comunes, originales, gracias a las cuales estamos conociendo un poco más de Vietnam.
Besos.
carai que envidia, viendo eso uno se da cuenta que también hay que invertir más en uno mismo y viajar más.
Desde luego, yo prefiero invertir en mí mismo y en viajar que invertir en pisos...
Querida Gabriela, intentaré saciar tu sana curiosidad. Aunque las aguas del delta se ven pardas y sucias, los habitantes de las orillas beben sus aguas. Las guardan en grandes recipientes de barro a la puerta de las casas y esperan a que se deposite la arena en el fondo para beber y usar el agua. Así lo vimos y así nos lo explicaron...
Respecto a los desechos, me temo que todos van a parar a los ríos, por eso se ven cada vez más sucios y llenos de basura y plásticos flotando, es una pena.
Y el sabor de la serpiente... No sabría describirlo, la verdad, creo que lo he borrado de mi memoria. Supongo que sabe simplemente a serpiente, te recomiendo probarla si tienes ocasión!!!
Besitox
Te agradezco las explicaciones, Carlitos, porque me aclaras varios puntos y me muestras que esto de los recipientes de barro es común en todo el mundo, costumbres ancestrales con varias propiedades, porque junto con permitir que decanten las aguas, también las mantienen frías.
En realidad si la población fuera menor, no se ensuciarían las aguas...al menos no se notaría, y no disminuiría la pesca, que es un grave problema ya que aumenta la pobreza. Pero lo penoso es eso del plástico que invade todo lugar...ya que aparte de "verlo", lo absorben junto al agua y a los pescados, mira que con el sol se va reduciendo a minúsculas partículas...Esto ocurre en la tierra también, y los bifenoles aumentan los cambios endocrinos...¡uf!
Y en cuanto a la serpiente...parece que definitivamente no te agradó en lo más mínimo...no la saboreaste! jajaja
Besos, amigo, que estés bien.
PRECIOSO E INTERESANTE TODO CHARLITOX!!
No me importaria probar serpiente,en serio y es cierto que algunos dicen hallarle cierto parecido al pollo en sábor.
Besitos
Que quieres que te diga que me da mucha envidia, es precioso todo tan verde, Espectacular como siempre. Besitos
Muchas gracias, Fenicia y Teresa!
Con lectoras tan fieles como vosotras,
da gusto contar mis aventuras...
Besos
No sé si os he contado que la pelicula COMANDO PERDIDO de ANTHONY QUINN Y ALAIN DELÓN etc se rodó en mis albuferas,porque a Terence Young le gustaban y figuraban la guerra del Vietnam,creando paisajes como algunos que nos muestras.
Mi padre entonces era comandante del puesto mas cercano y en casa se custodió el fogueo y armas del rodaje...
Un viaje excelente. Creo que yo también me lo pasaría bien, aunque seguro que hará calor y habrá mosquitos. Una pena lo del pelo en el rollo de serpiente, sé por experiencia que no es nada agradable encontrarse cosas raras en la comida. La frutas gigantescas se llaman Jackfruit en inglés y Nangka en indonesio, ni idea como se llamarán en vietnamita. Gracias por compartir Saludos