Hotel de la Paix (Siem Reap)
Nunca había titulado un post con el nombre de un hotel, pero en este caso lo comprenderéis porque se trata de un hotel muy especial. En realidad, todo en Camboya es muy especial, nada que ver con Vietnam, el país de donde venimos. Volamos directamente de Ciudad Ho Chi Minh (Saigón) a Siem Reap, una localidad camboyana muy turística, porque está situada junto a los famosísimos Templos de Angkor. En cuanto llegamos al precioso aeropuerto, que veis a continuación, notamos la diferencia. Pero cuando realmente alucinamos es al llegar a nuestro hotel, que de inmediato supera todas las expectativas que nos habíamos creado.




Lo que acabáis de ver es nuestra habitación, con esa impresionante bañera a la entrada, rodeada de palmeras y plantas... Es lo más espectacular de la estancia, pero todo en ella es maravilloso, cómodo, cálido y lujoso. Ya nos gustó el hotel cuando lo vimos en la página web, después de que nuestro amigo Ignacio nos lo recomendara. Tuvimos suerte de encontrar una oferta online 3x2 que nos vino al pelo, porque precisamente pasaremos aquí tres noches. Yo ya había estado en otros hoteles de cinco estrellas, pero ninguno como este, donde todo es perfecto, desde las instalaciones hasta la amabilidad de todos y cada uno de los empleados.




La encantadora chica que habéis visto, cuyo nombre no recuerdo, nos viene a buscar al aeropuerto acompañando al chófer y nos lleva directamente a nuestra habitación, donde hacemos el check-in. Se despide de nosotros con una sonrisa y aprovecho para fotografiar los detalles, que muestran ese lujo asiático que tanto habíamos echado de menos en Vietnam. Al salir de la habitación vemos el restaurante y los magníficos columpios junto al jardín, con sus cómodos colchones y cojines, y de inmediato decidimos que esta noche cenaremos aquí. Salimos del hotel para recorrer el pueblo y tomar contacto con la realidad camboyana.




Caminamos hasta el Mercado Central, situado en el centro de la población. Todo en Siem Reap está hecho para el turista y por eso abundan los bares y restaurantes, hoteles y mercadillos de todo tipo. Este mercado conserva su aire auténtico y popular, por eso consigo captar algunas imágenes curiosas. Vemos que aquí también es típico comer y dormir la siesta en el puesto de trabajo, algo común en toda Asia. La mezcla de razas llama la atención, aunque vemos que aquí la gente es menos "china" y más "india" o mejor dicho, más "indochina" como el carnicero que habéis visto, que nos recuerda a la gente que vimos en Myanmar (Birmania).




Comienza a llover de manera torrencial y cogemos un tuc-tuc para que nos lleve de nuevo al hotel. Pensamos que, mejor que andar mojándonos por ahí, es refugiarnos en el maravilloso Hotel de la Paix y disfrutar de sus instalaciones. Al entrar en el vestíbulo nos sorprende la graciosa estatua que nos da la bienvenida, con su ramo de flores de loto. Por suerte, la fabulosa piscina tiene una zona cubierta, que se introduce bajo el edificio, así que podemos bañarnos sin mojarnos, valga la redundancia. La piscina es espectacular desde todos los ángulos, semioculta en la frondosa vegetación. De allí pasamos directamente a probar la majestuosa bañera.



Después del baño, limpios y relajados, vamos a cenar al columpio, iluminado y decorado para la ocasión. La cena es una degustación de platos típicos camboyanos con maridaje de vinos internacionales. Los platos incluyen rana, que está deliciosa (yo ya había probado ancas de rana en España, pero las camboyanas son más gordas). Entre el meneo del columpio y los variados vinos que probamos, nos pillamos un mareo bastante curioso y se nos va la cabeza un poco. Ha dejado de llover y el ambiente es húmedo y caluroso, a la luz de las velas todo es encantador. Disfrutamos del lujo y de la noche soñando con las maravillas que veremos mañana.










Gabriela dijo
Nuevamente nos sorprendes con tus viajes...ahora a Camboya, que no sé para cuantos post tengamos, pero es muy grato acompañarte...jaja.
Resulta increíble ver cómo le sacan partido al turismo, que es una industria que deja muchísimo dinero aunque no lo parezca. Precioso hotel, pero te digo...a mí no me convencen esos columpios...no me gustan, prefiero tierra firme , y me dió risa leer tus mareos resultantes de la mezcla con los vinos....nooo, es mejor beber en tierra firme, sin meneos!!
Lindas fotografías, me gustaron las que incluyen personas en sus trabajos, con sus costumbres dormilonas y todo.
Besos, y gracias por el viaje.
24 Febrero 2012 | 09:02 PM